la pastoral

La Pastoral
Domingo 27 de noviembre de 2016
Alejandro I, emperador de Rusia, tenía grandes deseos de que la Biblia fuese difundida por todas las partes de su imperio.
Un día, estando de viaje, vio por una ventana una Biblia abierta en el evangelio de Mateo. Entró a la casa y preguntó al hombre que allí estaba si leía el libro y dijo que sí. Mientras se fue el hombre para dar agua a los caballos del monarca, éste puso un billete de 100 rublos en Efesios 4, “Por lo cual dejada la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo.”
Al cabo de un tiempo, volvió el emperador a pasar por allí, y otra vez le interesó saber si el obrero leía la Biblia. Éste le contestó otra vez que sí.
Dijo el emperador ¿En qué punto estás de tu lectura?
Contestó el obrero: en Apocalipsis.
Entonces acercándose el monarca a la Biblia, la abrió y buscó el lugar donde había puesto los 100 rublos y los encontró todavía allí.
-Mira embustero lo que hubieras encontrado si hubieras leído la Biblia, y no sólo esto, sino tesoros mayores que el dinero.
Por nuestra parte, debemos contribuir a no cultivar la hipocresía. Si tú preguntas algo, debes estar dispuesta a que te digan lo que no quieres escuchar. No confundir la amabilidad con la mentira.
Si no te quieres arriesgar, no preguntes.
La paz del Señor.
Francisco L. Fernández Martínez.