la pastoral

 La ira es una emoción heredada de Dios. Él se aíra,

Él se enoja, pero la ira del Señor es santa (Salmos 7:11; Marcos 3:5). Jesús sintió ira en el templo (Juan 2:13), la cual lo llevó a tirar las mesas de los cambistas que habían convertido la casa de Jehová en una cueva de ladrones Su ira era justificable y santa. La confrontación de Pablo con Pedro, por su mal ejemplo en (Gálatas 2:11-14). David, disgustado al escuchar al profeta Natán compartirle una injusticia (2 Samuel 12). La sensación de enojo y las emociones no constituyen un problema ni un factor negativo. Lo que importa es cómo hacemos frente y expresamos nuestro enojo. ¿Cuántos de nosotros no se ha enojado y airado alguna vez?… Creo que si somos sinceros tenemos que contestar……Todos. ¿Será pecado enojarse o airarse? No es pecado. La ira se vuelve pecado cuando se le permite desbordarse sin restricción, dando como resultado un escenario en el que todos a su alrededor resultan lastimados, dejando devastación a su camino, usualmente con consecuencias irreparables. Hay dos palabras griegas para describir el significado de la palabra ira o enojo en el Nuevo Testamento: 1. Thumos. Es una condición agitada desagradable de los sentimientos; Se caracteriza porque se inflama súbitamente y se apaga pronto: es un momento de ira. Puede incitar a la venganza, aunque no necesariamente la lleve a cabo. 2. Orge. Es menos explosiva, menos súbita, pero más duradera. Es una condición de ira continua, más permanente en la mente y el corazón, sugiere un estado mental más estable, el cual se acompaña frecuentemente de ensañamiento, de una tendencia a tomar venganza. Este tipo de ira es una de las más peligrosas.
La paz del Señor.
Francisco L. Fernández Martínez.